Lidia Blasco Navarro
¡Bienvenidos a todos de nuevo a este blog! Hoy
queremos abordar un nuevo recurso con el que hemos trabajado en nuestra clase
de Literatura infantil.
Como estáis comprobando a lo largo de las distintas
entradas de este blog, podemos abordar la literatura con nuestros alumnos
utilizando distintas estrategias y dinámicas, incluso algunas que ni siquiera
imaginábamos que tuvieran este gran potencial.
En nuestra clase de hoy, hemos conocido un nuevo
recurso, la jitanjáfora. La Real
Academia Española define este término como: “Texto carente de sentido cuyo valor estético se basa en la sonoridad y
en el poder evocador de las palabras, reales o inventadas, que lo componen”.
Hemos estado explorando en distintos bancos de recursos en la red, varias
jitanjáforas que nos han hecho reír, divertirnos y emocionarnos, haciéndonos
conscientes de la utilidad de dicho recurso para el aula de primaria.
Una vez que hemos entendido el hilo conductor
característico de este divertido recurso, nos hemos puesto manos a la obra para
crear nuestra propia jitanjáfora. Para comenzar a dar rienda suelta a la
imaginación, decidimos seguir una dinámica de trabajo concreta. En primer lugar,
cada integrante del grupo debía pensar una sílaba, la que más le gustase, y
escribirla en un papel. Con todas las sílabas, el grupo tenía la misión de
ordenarlas y crear una palabra divertida, con sonoridad propia y que tuviese
fuerza para guiar nuestra jitanjáfora.
En nuestro caso, nuestra palabra elegida fue “MALIBATE”.
A partir de ahí, nuestra imaginación comenzó a trabajar y todo fue rodado.
Utilizando el verso como género literario para escribir nuestra jitanjáfora,
fuimos rimando nuestro texto creando la siguiente composición:
CHOCOLATE
MALIBATE
Malibate bate bate
come come chocolate.
Todas las mañanas
cuando baila la sardana.
Mi vecina come y bate
chocolate Malibate.
Date prisa Malibate
pica pica, mate mate.
Mete todo en el petate
que nos vamos a Alicante.
Malibate bate bate
come come chocolate.
Una vez compuesta nuestra jitanjáfora, pensamos un
dibujo en el que pudiésemos incluirla, haciendo referencia al mensaje principal
de la misma. La verdad es que no tardamos mucho en decidir, que nuestra
composición tenía que escribirse… ¡en una tableta de chocolate!
Con nuestras dotes artísticas, intentamos dibujar
una tableta y escribimos nuestra jutanjáfora en su interior, dando color y
decorando nuestra creación. Este fue nuestro resultado final:
Al finalizar, pudimos ir admirando las distintas
jitanjáforas que había compuesto cada grupo, descubriendo que cada una era
única y especial. Disfrutamos de unos momentos divertidos compartiendo nuestros
textos y asombrándonos de la originalidad, creatividad y sentido del humor de
cada uno de los grupos.
Bibliografía:

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