lunes, 5 de diciembre de 2016

UNA ESCRITURA MUY DULCE

Lidia Blasco Navarro

¡Bienvenidos a todos de nuevo a este blog! Hoy queremos abordar un nuevo recurso con el que hemos trabajado en nuestra clase de Literatura infantil.

Como estáis comprobando a lo largo de las distintas entradas de este blog, podemos abordar la literatura con nuestros alumnos utilizando distintas estrategias y dinámicas, incluso algunas que ni siquiera imaginábamos que tuvieran este gran potencial.

En nuestra clase de hoy, hemos conocido un nuevo recurso, la jitanjáfora. La Real Academia Española define este término como: “Texto carente de sentido cuyo valor estético se basa en la sonoridad y en el poder evocador de las palabras, reales o inventadas, que lo componen”. Hemos estado explorando en distintos bancos de recursos en la red, varias jitanjáforas que nos han hecho reír, divertirnos y emocionarnos, haciéndonos conscientes de la utilidad de dicho recurso para el aula de primaria.

Una vez que hemos entendido el hilo conductor característico de este divertido recurso, nos hemos puesto manos a la obra para crear nuestra propia jitanjáfora. Para comenzar a dar rienda suelta a la imaginación, decidimos seguir una dinámica de trabajo concreta. En primer lugar, cada integrante del grupo debía pensar una sílaba, la que más le gustase, y escribirla en un papel. Con todas las sílabas, el grupo tenía la misión de ordenarlas y crear una palabra divertida, con sonoridad propia y que tuviese fuerza para guiar nuestra jitanjáfora.

En nuestro caso, nuestra palabra elegida fue “MALIBATE”. A partir de ahí, nuestra imaginación comenzó a trabajar y todo fue rodado. Utilizando el verso como género literario para escribir nuestra jitanjáfora, fuimos rimando nuestro texto creando la siguiente composición:

CHOCOLATE MALIBATE

Malibate bate bate
come come chocolate.
Todas las mañanas
cuando baila la sardana.
Mi vecina come y bate
chocolate Malibate.

Date prisa Malibate
pica pica, mate mate.
Mete todo en el petate
que nos vamos a Alicante.

Malibate bate bate
come come chocolate.

Una vez compuesta nuestra jitanjáfora, pensamos un dibujo en el que pudiésemos incluirla, haciendo referencia al mensaje principal de la misma. La verdad es que no tardamos mucho en decidir, que nuestra composición tenía que escribirse… ¡en una tableta de chocolate!

Con nuestras dotes artísticas, intentamos dibujar una tableta y escribimos nuestra jutanjáfora en su interior, dando color y decorando nuestra creación. Este fue nuestro resultado final:


Al finalizar, pudimos ir admirando las distintas jitanjáforas que había compuesto cada grupo, descubriendo que cada una era única y especial. Disfrutamos de unos momentos divertidos compartiendo nuestros textos y asombrándonos de la originalidad, creatividad y sentido del humor de cada uno de los grupos.

Bibliografía:

No hay comentarios:

Publicar un comentario